Un día ocurre. Te levantas, como siempre, piensas que todo sigue igual, pero no. Tu mundo ha cambiado por completo. Y te das cuenta trascurridas unas semanas. Ese día, discutes por primera vez con alguien desde hace mucho. Te tropiezas y te manchas la ropa de barro. Pierdes el dinero de la compra. "Es un mal día, no pasa nada." Pero al día siguiente, a raíz de la pelea, tu relación con esa persona es más fría. Incómoda. Esa ropa ha quedado inservible porque las manchas no salen. Tomas sobras porque ayer no pudiste comprar debido al dinero perdido. En una semana, tienes otra pelea con esa persona, y cada una toma su camino. Vas a comprarte un traje nuevo, diferente. Vuelves a comprar, con otra lista distinta a la de la semana pasada. No, no eres la misma. Ni mucho menos.

Pero, volvamos atrás, al "fatídico" día. ¿No fuiste tú la que le pegó la patada a la piedra y por eso resbaló? ¿La que metió el dinero en aquel bolsillo tan pequeño? ¿La que generó la pelea con ese comentario indebido? Al igual que fuiste tú la que no fue corriendo a casa a cambiarse y a meter la ropa en agua, ni la que se volvió en el camino para buscar el dinero, ni la que pidió perdón. Tú eres la culpable. ¿Quién podría imaginar que esa situación tan sencilla podría ocasionar tantos daños?
"Ahora somos dos extraños. Pero el pasado sigue ahí, y en el pasado aún nos amamos."
Luka~chan :3
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